Martes, Mayo 21, 2013
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Círculo virtuoso

11/13/2011 - 10:46
Adicción al amor

A veces, amar demasiado puede desencadenar en una enfermedad con los mismos signos y síntomas que la adicción a las drogas más despiadadas como la heroína, el crack o los medicamentos de prescripción.

Mi opinión es que cuando uno cree amar de esa manera, a costa de su propia salud y su persona, lo que menos existe es amor. Pero esa es mi opinión solamente. La raíz de esta obsesión no es el amor, sino el miedo.

Un adicto a las drogas las necesita y tolera hasta el más grande sacrificio con tal de obtenerlas y consumirlas. Una persona “adicta al amor” –lo escribiré entre comillas ya que repito, eso no me parece que sea amor– de la misma manera que el adicto a las drogas, necesita desesperadamente del otro, es capaz de soportar las más tremendas dosis de sufrimiento con tal de que perdure la relación, o lo que cree que es una verdadera relación.

Al igual que las drogas, una relación adictiva también afecta la salud tanto física como emocional; hay momentos en que se puede percibir que algo no anda bien, pero es muy difícil desprenderse. El amor se llega a transformar poco a poco con una obsesión, quizá a una persona en particular, a varias, o con la obsesión por conseguir una pareja.

Las personas que se relacionan a través de la obsesión se sienten atraídas por otros hombres o mujeres que no se pueden relacionar (por el motivo que sea). Pueden iniciar la relación, pero eventualmente el objeto de su obsesión desertará de ella, lo que generará en los adictos culpabilidad al pensar que ellos mismos son los causantes del alejamiento.

Después, interpretarán una serie de señales que les indican que la persona necesita de ellos; intentarán salvarlos, curarlos y, desde luego, tratarán a toda costa de cambiarlos. Todo con el poder del amor, y mientras más difícil sea crear un vínculo con esa persona, los intentos por hacerlo serán cada vez más intensos y astutos.

La raíz de este amor convertido en obsesión radica en un miedo muy profundo al abandono, razón por la cual están dispuestos a lo que sea con tal de que la relación siga a pesar de ir en contra de ellos mismos. Se abandonan intereses personales, hay aislamiento ante la confrontación de las personas cercanas, se experimenta una especie de síndrome de abstinencia cuando la persona se aleja; todos estos también son signos de una persona adicta a las drogas.

Existen varios factores que pueden influir en que una persona desarrolle este tipo de trastorno obsesivo-compulsivo; por lo general, se criaron en familias con roles demasiado rígidos, en donde no se podían expresar los sentimientos reales y las apariencias eran lo más importante.

Estas personas no aprendieron correctamente la capacidad de expresar sus necesidades afectivas, por lo que en la adultez pretenden satisfacerlas de manera poco sana.

La autoestima y amor propio están ausentes, por lo que se intentan que otros satisfagan esos aspectos de la vida, lo que resulta frustrante al no tener una respuesta favorecedora.

Se podría pensar que una persona exitosa, con una buena vida, amigos y lujos no podría sufrir de esta adicción al amor; sin embargo, el éxito profesional no siempre es igual al éxito personal emocional. Es decir, se puede tener una gran inteligencia intelectual, pero no siempre se logra tenerla en el plano emocional.

La autoestima, el saber estar con uno mismo y el amor propio, no se aprende en los libros; tal vez se pueda estudiar sobre cómo obtenerlos, pero el éxito se alcanzará poniéndolos en práctica con el sacrificio del propio ego.

Al final, la persona que es adicta a otra persona con la ilusión del amor, está más bien ilusionada con la idea de controlarlo.

Twitter @reginakuri. 

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