Miércoles, Mayo 22, 2013
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La Tempestad

12/05/2011 - 04:30
Enfrentar a un gobernador

Todo parece indicar que en nuestro país, nunca ha sido buena idea enfrentarse a un gobernador.

Mucho menos en los primeros años de su sexenio, cuando vive el cénit de su omnímodo poder.

Los mandatarios estatales, en pleno siglo XXI, son la resurrección de la figura del Virrey, amos y señores de lo que entienden como “su” territorio” y en donde su palabra es la ley.

Faltaba más.

Un ejemplo reciente fue Mario Marín Torres.

A pesar del embate mediático nacional, consecuencia de la publicación de las grabaciones de las conversaciones telefónicas con Kamel Nacif sobre el caso Lydia Cacho, no sólo logró terminar su período de gobierno, sino que en la parte jurídica, cuenta con una exoneración formal otorgada por máximo tribunal judicial de este país: la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Historias similares vivieron otros cuestionados mandatarios priistas como Ulises Ruiz en Oaxaca y Fidel Herrera Beltrán en Veracruz, quienes también terminaron sus respectivos sexenios a pesar inclusive de haber tenido una cantada enemistad con el presidente Felipe Calderón y otras figuras muy poderosas de la política nacional como Elba Esther Gordillo, capaces de llevar a cabo efectivas acciones de desestabilización en contra de cualquier gobernante.

 “Pactar, no enfrentar”, parece ser la lección.

En este contexto, Ricardo Henaine podría estar viviendo una historia completamente distinta en términos de su relación con el gobierno de Rafael Moreno Valle, si su capacidad de análisis y entendimiento de una coyuntura política muy complicada para sus intereses, no se hubiera visto empañada por su monumental soberbia y su desmedido interés.

No  me refiero por supuesto, a revivir aquellos tiempos en donde, aprovechando sus dotes de encantador de serpientes, tenía la capacidad de deslumbrar a aldeanos gobernantes con trajes italianos, lujosos departamentos en lo más selecto de Beverly Hills y trato de reyes en los más ostentosos casinos de Las Vegas, para hacer millonarios negocios personales al amparo del poder.

Ni siquiera me imagino una relación de mediana cercanía o de respeto mutuo; pero el desenlace pudo ser completamente distinto.

A partir del triunfo en las urnas, Moreno Valle y su equipo se plantearon como primera medida de gobierno la recuperación de Valle Fantástico y demás activos que, por un asunto de complicidad oficial, pasaron a manos del mal llamado empresario.

Este se convirtió en un tema de negociación permanente en las reuniones de los equipos de transición y a partir de allí se llegaron a acuerdos de beneficio mutuo.

En ese momento, Henaine se convirtió en moneda de cambio del marinismo, un daño colateral francamente menor en comparación con el potencial inicio de una despiadada cacería de brujas en contra de funcionarios de primer nivel de la pasada administración.

Lo más contradictorio del caso es que el propio Henaine lo sabía.

Alertado por su ex amigo, el gobernador, estuvo al tanto de las negociaciones y conocía perfectamente las intenciones de las nuevas autoridades.

“Escucha y acuerda”-fue el consejo.

No lo hizo así.

En varias ocasiones, el entonces gobernador electo envió a diferentes interlocutores para hablar con Henaine para intentar que a través del diálogo pudiera ceder y devolver el control del predio de Valle Fantástico al gobierno estatal.

Se pusieron sobre la mesa una serie de alternativas “atractivas” para ambas partes, entre ellas, la posibilidad de otorgarle un predio de más de 5 hectáreas en la misma zona, con un uso de suelo Mixto para poder desarrollar un proyecto de desarrollo comercial y de vivienda.

No lo aceptó.

Entre los acuerdos, se consideraba también una salida digna para la liquidación de la parte accionaria de la operadora que controla el aeropuerto de Huejotzingo y la intermediación para lograr que un grupo importante de inversionistas pudiera interesarse en comprar el equipo de fútbol Puebla.

Nada fue lo suficientemente atractivo.

Enfermo de soberbia y confiado en sus supuestas relaciones políticas de primer nivel, Henaine decidió romper la  liga.

“No más negociaciones y háganle como quieran”-fue su última palabra.

Y así le hicieron.

Y no nada más con el tema Valle Fantástico.

Moreno Valle cumplió además con la promesa de terminar con todos, absolutamente todos los privilegios recibidos por Henaine en anteriores administraciones.

Terminó con la sociedad que operaba el Aeropuerto Hermanos Serdán, en donde tenía el 49% del total de las acciones y mantiene en la congeladora, las cuentas bancarias de la razón social Fútbol Soccer S.A de C.V, propietaria en un 95% del equipo Puebla de la Franja.

¿Habrá valido la pena?

El tiempo dirá.

 

latempestad@statuspuebla.com.mx

Twitter:@ValeVarillas

 

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