Opinión
06/09/2012 - 05:20No hay democracias perfectas y la mexicana tiene muchos defectos. Pero la alternancia que se ha vivido tanto en el gobierno federal como en los gobiernos estatales y locales demuestra que la democracia electoral está funcionando y que los votos son importantes.
Algunos gobiernos locales han dado frutos positivos, como el PRD en el Distrito Federal (hablo sólo de la ciudad que más conozco). Aunque no siempre los resultados del cambio de gobierno de un partido a otro han cumplido las expectativas. Pero más allá de las limitaciones reales de los partidos nuevos y viejos, que finalmente han asimilado en forma eficaz las enseñanzas del pasado priísta, se han nutrido de las redes políticas y de los líderes que se formaron en ese partido, me parece que hay muchas evidencias de que el México de hoy es más libre que el de los años 60 o 70.
Por eso hay que valorar la democracia y apostar a la participación de los ciudadanos, no apostar al fraude y al abstencionismo. Mis preferencias no son un secreto, yo votaría por la izquierda, como siempre lo he hecho, a pesar de que hubiera evidencias de que no ganaría la elección. Pero en este 2012, ése no es el caso.
Votaré nuevamente por la izquierda porque ya es momento de que la democracia mexicana dé frutos, sabemos que no es una izquierda radical y los cambios serán graduales, pero permitirán afianzar las instituciones democráticas, las libertades y al mismo tiempo van a generar una dinámica económica para disminuir la desigualdad y la pobreza.
Votaré por Andrés Manuel López Obrador porque las personalidades que integrarán su gabinete merecen mi confianza por su prestigio y su trayectoria personal. AMLO no es el candidato perfecto, pero es la mejor opción para la Presidencia en este 2012, es el único que realmente puede ofrecer una oportunidad de cambio en este país porque es el único que podrá combatir la corrupción e iniciar un proceso de reconstrucción de las instituciones de gobierno y de los mecanismos de participación ciudadana.
Votaré por él a pesar de que no estoy de acuerdo con algunos de sus planteamientos. Porque si apostamos a la democracia no debemos apostarle a promover el desprestigio de las instituciones electorales antes de la contienda. Eso sólo servirá para desalentar el voto de los ciudadanos que están decepcionados de nuestra democracia. Hay que apostar a la participación, hay que estar en todas las casillas, hay que entusiasmar a la gente para que no venda su voto. Ése es el mayor peligro, la complicidad de los propios ciudadanos al aceptar regalos, promesas (tarjetas de acceso a programas sociales... si gana un candidato) o dinero, a cambio de su voto.
La democracia mexicana tiene muchas imperfecciones, pero se ha logrado un nivel aceptable de certidumbre institucional para garantizar la pluralidad política y la confiabilidad de los resultados. Hoy no podemos hablar de “una elección de Estado”, no se equivoquen, el partido que tiene la Presidencia de la República puede quedar en tercer lugar. Hay una ley electoral que define las atribuciones del IFE, del TEPJF, de los partidos, de los candidatos, etc. Por eso atacar al IFE sin fundamento, exigiendo que haga lo que está fuera de su alcance sólo hará que sea más vulnerable ante los intereses de los partidos y de los medios electrónicos, que ya de por sí se han dedicado a atacarlo porque perdieron el negocio de los anuncios políticos.
En el último mes las campañas han dado un vuelco a las preferencias de los ciudadanos, a pesar de las limitaciones en la información, de la pobreza de los spots y de los sesgos que introducen los medios de comunicación... esto es muy positivo porque para eso son las campañas. La movilización de los jóvenes ha sacado a la luz las debilidades y las fortalezas de los candidatos. Sobre todo, destrozó el reality show de Enrique Peña Nieto. Tanto ha cambiado el panorama político, que hay posibilidades reales de triunfo para López Obrador. Por eso lo más importante es votar, aun cuando ni la democracia ni los partidos ni los candidatos sean perfectos... al fin y al cabo, tampoco lo somos los ciudadanos.
sgomez@colmex.mx











Añadir nuevo comentario