¿Miss tolerancia o Miss intereses?
08/18/2012 - 11:47
El verano es la época en que se elige a las mujeres más bellas. Este sábado es la final de Miss Mundo, la próxima semana es la final de Nuestra Belleza México y en septiembre serán las finales en países de Europa. A partir de este año, sin embargo, una frase de Confucio se cierne sobre estos concursos: “Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla”.
Miss Universo comenzó en Estados Unidos en los años 50, cuando la publicidad mostraba a las amas de casa limpiando y cocinando en el hogar. Desde entonces, han pasado 60 años en los que la imagen de la mujer ha cambiado drásticamente.
El reciente caso de la Miss Canadá, Jenna Talackova, (quien confesó ser transexual y en un principio fue descalificada del certamen) causó revuelo por los cambios en las reglas que se hicieron para readmitirla.
Paula Shugart, Presidente de Miss Universe Organization dice: “Queremos dar crédito a quien se lo merece y la decisión de incluir a la mujer transexual en nuestro certamen de belleza es el resultado de nuestras discusiones con GLAAD (organización a favor de los derechos de los gays). Tenemos una larga historia de apoyo a la igualdad para todas las mujeres, y nos lo tomamos en serio”.
Pero poco después de estas declaraciones, el 24 de abril, surgió el escándalo de la Miss República Dominicana a la que le quitaron la corona por estar casada. El certamen exige a las aspirantes ser solteras y permanecer en ese estado civil durante todo el año de su reinado en caso de ganar (al igual que no se permite haber estado embarazadas, ni tener hijos adoptados y, por último tener entre 18 y 27 años de edad).
Esa belleza, aplicando la máxima de Confucio, no puede ser vista en los concursos de Misses. Aunque Miss Italia lo llevó a otro extremo ya que anunció que este año, sus concursantes no desfilarán en bikini (pues lo consideraron exhibicionista) sino uniformadas en un traje de baño de una pieza en blanco y negro.
Para hablar hasta qué punto la organización puede mantener sus reglas sin ser acusada de discriminación EL UNIVERSAL contactó a la oficina de Miss Universo en Nueva York sin obtener respuesta. Al parecer, no es buen momento para explicaciones.
- Lo bonito y lo feo
La compañía de la que son propietarios la NBC Universal y el magnate Donald Trump ha tenido que pasar por otros dolores de cabeza a lo largo de la historia. En 1950, la Miss América Yolande Betzabé se negó a usar un traje de baño de la marca “Catalina’s”.
Es la primera rebelión registrada en Miss Universo aunque, en perspectiva, es quizá la más leve. Miss Universo se ha convertido en una marca poderosa que gestiona belleza, aspiraciones y que genera mucho dinero.
Jennifer Hawkins es un ejemplo: fue Miss Universo 2004 y ahora gana 5 millones de dólares al año. El concurso es visto por mil millones de personas cada año. 166 naciones han enviado al menos una vez a una candidata y unos 90 países concursan anualmente.
La lista de escándalos empieza a hacer saltar las alarmas. Empezando por Alicia Machado (Miss Universo 1996) quien con su “problema de sobrepeso” y su desnudo en “Playboy” puso en riesgo su reinado. Más tarde, en 2008, fue la venezolana Dayana Mendoza quién posó desnuda para una marca de joyas y confesó que se había “ayudado del bisturí”.
A Lindsey Evans, Miss Louisiana 2008, le gustaba la marihuana y dejar cuentas sin pagar en los restaurantes por lo cual se le retiró la corona. El caso más extremo es el de Kumari Fulbright, Miss Arizona 1996 que secuestró a su ex novio un año después de su reinado.
No es de extrañar que ante un nuevo escándalo y con el certamen en puerta la postura de la organización sea: “No comments”.













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