Trabajos a marchas forzadas en infraestructura, planeación de operativos de seguridad y miles de millones de dólares en negocios cerrados, conforman el panorama en torno al Mundial de Brasil que comenzará exactamente en un año.
La Arena de Sao Paulo, aún en construcción, será el escenario en el que la tarde del 12 de junio de 2014, el anfitrión Brasil abrirá ante 68,000 aficionados y con la expectativa de cientos de millones de televidentes, los juegos en los que, según cifras oficiales, el gobierno de ese país invertirá unos 15,000 millones de dólares.