Miércoles, Mayo 22, 2013
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Shane Battier comparte su experiencia en la NBA

06/20/2012 - 12:34
Redacción

El hombre está detrás de un podio y reparte conocimiento para todo el que quiera escucharlo. Con 33 años de edad, 11 de ellos en la NBA, y luego de haber ganado campeonatos en las duelas desde primaria hasta la universidad, Shane Battier sabe de basquetbol. Mucho. Y no tiene reparo en compartirlo.

Battier, quien como miembro del Heat de Miami, busca ganar el único cetro que se le ha escapado, ha sido una pieza fundamental para su equipo en los Playoffs, pero especialmente en las Finales, donde ha jugado de titular como delantero de poder, no su posición natural y ha metido el .733 de sus tiros de tres.

“Si alguien me hubiera dicho que estaría iniciando juegos como delantero de poder, habría dicho que al menos estoy siendo titular, daría gracias por eso”, dijo Battier. “Yo estoy aquí para hacer lo que necesite el equipo, si me piden limpiar el sudor de LeBron (James) con una toalla, lo haría, hay que hace lo que sea”.

El adaptarse a las circunstancias es algo que es parte de la identidad de Battier, quien desde pequeño tuvo que aprender a hacerlo. Originario de Detroit, Shane es hijo de padre negro y madre blanca y nunca encajó bien en entornos sociales. Se volvió solitario y usó el basquetbol como un refugio, ese era el lugar donde la raza no importa mientras puedas meter la pelota en la canasta eficazmente.

Y eso fue lo que hizo.

Battier fue tan eficaz que se ganó una beca para jugar con la Universidad de Duke, una fábrica de basquetbolistas localizada en el estado de Carolina del Norte, donde tuvo como uno de sus mentores al coach Mike Krzyzewski.

“El coach K [Krzyzewski] nos decía que hagas lo que hagas en la vida hay que ser de los buenos y eso intento”, agregó Battier. “También aprendí que lo importante no es la posición en la cancha, sino ser un jugador de basquetbol. En Duke mi posición era delantero de poder, pero la realidad es que era más un tirador”.

Con Duke, Battier ganó un título colegial en 2001 y fue jugador del año unánime pero en esa época la tendencia era seleccionar jugadores directo de preparatoria y Shane, con todos sus logros, tenía que convencer a algunos gerentes generales de que podía jugar bien en el más alto nivel.

“Estaba en la cima del mundo, era campeón colegial, jugador del año y me decían que no podía jugar. Un gerente general dijo que sería el fracaso más grande del Draft. Cuando eres joven, esas cosas te enojan y quieres probar que están mal”, añadió el delantero. “Pero ahora entiendo, me tocó toda esa migración de jugadores de preparatoria y en retrospectiva no cambiaría nada”.

En el Draft de 2001, tres jugadores de preparatoria fueron tomados en tres de los primeros cuatro puestos, incluyendo a Kwame Brown, que fue primero, y a Eddy Curry que fue cuarto y ahora es compañero de Battier en Miami, aunque prácticamente no ha jugado esta temporada por su bajo nivel.

Battier fue elegido hasta la sexta posición por Vancouver, que después se mudó a Memphis.

“Memphis fue una gran ciudad para mí, tengo muchos buenos recuerdos y aunque en su momento me molestó no ser tomado más alto, ahora estoy contento de cómo se dieron las cosas al final porque eso me formó un carácter”, añadió el jugador.

Con Memphis, Battier jugó cinco temporadas antes de ser cambiado a Houston, donde pasó otros cinco años antes de volver una campaña más a Memphis. El verano pasado, como agente libre, pensó que era el momento de buscar un título y firmó con Miami para unirse al trío de estrellas conformado por LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh.

“Cuando te acercas al final del viaje aprecias más cada oportunidad. Yo primero que nada soy un bendecido por jugar en la NBA y ahora en Finales quiero aprovechar la oportunidad”, añadió Battier, quien estudió teología.

Y hasta ahora eso es lo que ha hecho. Aunque Battier pasó duros momentos para adaptarse en Miami y el gerente general Pat Riley recibió críticas por firmar a un jugador que parecía no tener nada más en el tanque, durante los Playoffs comenzó su renacer y se ganó una titularidad que en las Finales ha sabido aprovechar promediando 14.3 puntos por juego, números superiores a los de Chris Bosh. Pero Battier no se marea.

“Tengo claro algo, en la NBA sólo hay unos cuantos LeBrons y Wades. Los demás somos jugadores de rol. Para jugar en la NBA tienes que crearte un propio valor que haga imposible que tu equipo se deshaga de ti, si juegas dobles dígitos de años te vas a retirar como un hombre contento y satisfecho”, agregó Battier.

Battier, quien en Demonios Azules de Duke y con la selección de Estados Unidos ha estado bajo los reflectores, dijo que nada se compara a compartir un vestuario con dos estrellas como Wade y James.

“Son íconos mundiales, tener a los dos en el equipo nos beneficia, pero mentiría si no acepto que también genera estrés”, añadió Battier. “Aquí los micrófonos siempre están encendidos y la luz de los reflectores siempre nos alumbra”.

Hoy esos reflectores han iluminado nuevamente a Shane Battier.

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