En este proceso electoral el tema de la publicidad fue resuelto por el nuevo mecanismo de asignación de tiempos en los medios electrónicos a cargo del IFE, pero el problema se ha trasladado a otros campos, donde, como en el caso de los resultados de las encuestas, la diferencia entre información que difunden los noticieros, la opinión de los comentaristas y la propaganda política se vuelve muy tenue.
Después de las elecciones federales y locales del 1 de julio se han puesto en evidencia los dilemas que enfrenta la oposición a un sistema inequitativo en lo electoral y extremadamente injusto y desigual en todo lo demás, desde la falta de oportunidades de educación que afecta a los jóvenes hasta los más elementales derechos a servicios de salud, impartición de justicia, trabajo, seguridad que padecen en mayor o menor medida una gran parte de los mexicanos.
Las elecciones presidenciales del pasado domingo han dejado una gran experiencia para los millones de mexicanos que votamos de diferentes formas. Un hecho que sirve para constatar los cambios ocurridos en las instituciones y en los ciudadanos es que el partido del Presidente quedó en tercer lugar. Será necesario revisar con más cuidado el papel de los gobernadores con los datos definitivos, después de que se hayan desahogado las impugnaciones.
A sólo siete días del primero de julio, a pesar de que les pese a muchos, el resultado de la elección presidencial no está definido. Las “encuestas” que presentan diversos medios pueden ser un indicador de tendencias, pero en ningún caso deben verse como un resultado definitivo.
No hay democracias perfectas y la mexicana tiene muchos defectos. Pero la alternancia que se ha vivido tanto en el gobierno federal como en los gobiernos estatales y locales demuestra que la democracia electoral está funcionando y que los votos son importantes.
La presencia de EPN en la Universidad Iberoamericana, dos veces postergada, finalmente colocó al candidato de la eterna y perfecta sonrisa ante un cuestionamiento frontal: ¿Qué pasó en Atenco? En las grabaciones de la conferencia claramente se observa que el público de las primeras filas aplaude, mientras en la parte posterior hay abucheos en muchos momentos.
Los mexicanos queremos un cambio y las elecciones del próximo primero de julio nos ofrecen a todos la posibilidad de realizarlo. La fuerza de los votos agregados es enorme, porque finalmente definirán muchas opciones de gobierno. No se trata de una conquista menor, los jóvenes que hoy van a votar nunca vivieron las épocas en que el PRI era hegemónico y el régimen autoritario; sin embargo, hay que recordar todo lo que se ha logrado desde entonces en libertades democráticas. Hoy podemos expresarnos en los medios, en las calles, hay diversos partidos, muchos candidatos… y podemos votar.
Después de 12 años de alternancia, la desarticulación del antiguo régimen ha traído consigo nuevos problemas que no se esperaban, como el fortalecimiento del autoritarismo en los gobiernos de algunas entidades y en otras del crimen organizado, la concentración del poder en manos de los empresarios, en particular los de los medios electrónicos, la persistente impunidad por deficiencias en las instituciones de justicia, entre muchos otros.
En México hay muchas iglesias, pero la Iglesia Católica es la institución religiosa más visible, no sólo porque congrega a la mayor parte de la población, sino por el papel histórico que ha jugado desde la Colonia, por los enormes recursos materiales que concentra y por tener una estructura organizativa totalmente vertical, disciplinada, especializada en diversos campos de la actividad económica y social, sobre todo en la docencia; y además por mantener un vínculo orgánico con la Iglesia Católica a escala mundial, que tiene como su base de operación política el Vaticano.