En su obra En busca de la política (1999), el sociólogo y lúcido ensayista polaco, Zygmunt Bauman, refiere que el problema contemporáneo más siniestro y penoso puede definirse con una expresión alemana que fusiona otras tres en español: Unsicherheit, incertidumbre, inseguridad y desprotección.
Según el historiador Quinto Curcio, cuando en pos de la conquista de Persia Alejandro el Magno llegó a Frigia, encontró en un templo de Gordio un yugo para bueyes amarrado por un complicado nudo; se decía que quien lo desatase conquistaría el Imperio Persa.
Alejandro no dudó un instante: sacó su espada y partió el nudo al tiempo que decía algo así como “da lo mismo (tanto monta) cortar como desatar”.
Por lo menos desde hace más de dos mil años, cuando afloraron las primeras teorías políticas en la Grecia clásica, el ejercicio del poder ha sido objeto de análisis y estudios como paradigma de la compleja naturaleza humana: sus debilidades, servidumbres y fortalezas. Ya los sofistas, primeros filósofos políticos en el siglo V a. C., se mantenían a distancia de la religión, la moral, el patriotismo y los deberes ciudadanos. Separaron la conducta pública de la moral privada.
En 1899, August Horch, uno de los pioneros de la industria automovilística alemana, fundó en la ciudad de Colonia la empresa de autos A. Horch & Cie., cuyo primer automóvil empezó a circular en 1901. Emprendedor empedernido, Horch enfrentó adversidades diversas hasta que se decidió por otra opción: el 16 de julio de 1909 creó en Zwickau una nueva fábrica de automóviles que se llamó Automobilwerke GmbH.
En su libro México sin sentido, editado por la UNAM y Siglo XXI en 2011, Guillermo Hurtado, doctor en Filosofía por la Universidad de Oxford y director del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, asevera que detrás de nuestros problemas políticos, económicos y sociales existe una crisis del sentido de nuestra existencia colectiva.
Suelo referir que las célebres 14 miniaturas históricas contenidas en Momentos estelares de la humanidad, la obra monumental y más leída del escritor y poeta austriaco Stefan Zweig, ha sido de las lecturas que más han impactado mi vida personal y profesional.
Lejos del concepto ateniense de democracia, que no reconocía como ciudadanos a mujeres, esclavos o extranjeros, la Revolución Francesa fincó las bases de la democracia moderna en tres palabras: libertad, igualdad, fraternidad.
El ascenso del nazismo en la Alemania del primer tercio del siglo XX fue paulatino pero firme: reflejaba ya frustración y descontento entre el pueblo alemán, porque a los efectos devastadores de la Primera Guerra Mundial se sumaban ya los de la Gran Depresión estadounidense de 1929 con su cauda de pobreza y desempleo.