Con la salida de Felipe Calderón de la Presidencia termina un sexenio cargado de controversias, pero también concluye una manera de interpretar y practicar la política por parte del panismo en retirada.
En dos semanas más Enrique Peña Nieto tomará posesión como Presidente de la República. Le espera una ardua tarea al frente del gobierno de la república. Lo que le aguarda, ni más ni menos, es el reto de la gobernanza.
El sólo anuncio de que jóvenes vinculados, de una u otra forma, al movimiento #YoSoy132 aceptaban la invitación para participar en un nuevo programa de Televisa llamado Sin Filtro fue suficiente para que se desatara una andanada de críticas e insultos a quien osaba traspasar la ley no escrita de imponer el aislamiento a la televisora de Avenida Chapultepec número 18.
Estamos a seis semanas de que termine la administración calderonista. Es tiempo, pues, de hacer un balance de lo que ha sido el trabajo de este político michoacano al frente del gobierno federal. ¿Qué tanto ha garantizado la gobernanza del país? ¿Qué le hereda a la próxima administración? Para esto hay que poner en el tapete de la discusión, lo que ha sido la actuación del todavía inquilino de Los Pinos y su equipo al frente del poder político en México.
Pasado mañana, domingo 7 de octubre, los venezolanos irán a las urnas para decidir si continúa el proyecto encabezado por Hugo Chávez o si dan paso a la alternativa representada por el opositor Enrique Capriles.
Hay una frase que ha sido utilizada machaconamente en esta temporada de intenso análisis y debate político: “el PRI perdió el poder en el año 2000”. Eso, en términos electorales, es cierto. No así en términos de real politik.
Ante la petición de declarar inválida la elección presidencial del 1 de julio interpuesta por los representantes del Movimiento Progresista ante la Secretaría Ejecutiva del Consejo General del IFE (12/VII/12), el mencionado Consejo General (15/VIII/12), por votación de ocho a uno, la consideró infundada.
México: ¿gobierno de las leyes o gobierno de los hombres?
Para tratar de explicar el momento político por el que está atravesando México quisiera echar mano de un recurso propio de la teoría política. Se trata de la dicotomía clásica entre el gobierno de las leyes y el gobierno de los hombres (cfr. Norberto Bobbio, El futuro de la democracia, México, Fondo de Cultura Económica, 2010, pp. 167-189). Me parece extraño que hoy no hayamos recurrido a este binomio dado que, para explicar nuestra historia, sí hemos atendido sus planteamientos.
Con frecuencia los mexicanos nos ensimismamos para dizque tratar de entender lo que nos sucede. Tal es el caso del proceso electoral del 1 de julio y la secuela de impugnaciones y controversias a las que ha dado lugar.