Siempre ha sido así, sus explosivas provocaciones antes causaban escándalos entre los políticos, su vociferante forma de expresarse era su fortaleza, con sus agresiones verbales buscaba intimidar a sus contrarios, después acordaba en corto, actualmente es solo un fantasma.
Lejos del concepto ateniense de democracia, que no reconocía como ciudadanos a mujeres, esclavos o extranjeros, la Revolución Francesa fincó las bases de la democracia moderna en tres palabras: libertad, igualdad, fraternidad.
Uno de los cambios sustanciales registrados en los últimos años en el Estado Mexicano, ha sido la aparición de las leyes de transparencia, acceso a la información y protección de datos personales. Fue en la ausencia del PRI en la Presidencia de la República cuando se promulgaron y se llevaron a la práctica esas normas que hoy constituyen herramientas valiosas que, literalmente, están cambiando la vida de muchos mexicanos.
Es cierto. Dentro del primer círculo de allegados a Enrique Peña Nieto hay gran enojo y rencor en contra de aquellos candidatos y gobernadores que no sólo “no cumplieron la cuota” de votos que se comprometieron a allegar al candidato presidencial priísta, sino –peor todavía-- por los malabares escenográficos y mediáticos que algunos de ellos realizan ahora para presentarse como los primeros peñanietistas de sus respectivas entidades.
Como la Sirenita del cuento, cola de pez y torso de mujer, la ciudad de México -fundada sobre lagunas- quiso dejar su medio natal. La Sirenita de Andersen dejó el mar, perdió su voz y con cada paso que dio en tierra se ganó dolor de piernas. Por traicionar sus lagunas, Sirenita México no se quedó muda, pero se labró una vida de sed, y de padecimientos para sus vecinos.
Con mis felicitaciones a Emilio Álvarez Icaza y a Eduardo Ferrer MacGregor
Director de Posgrado de la Universidad Iberoamericana
La democracia funciona mal cuando no lima sus aristas. Es decir, cuando no procesa sus expresiones extremistas mediante el establecimiento de mojoneras ideológicas.